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La historia del abuelito que reza antes de vender palomitas de maíz conmueve en las redes

hace 2 días

La historia del abuelito que reza antes de vender palomitas de maíz conmueve en las redes

Un anciano reza antes de vender palomitas de maíz y conmueve a las redes sociales. Su fe sincera se volvió viral tras ser grabado sin darse cuenta.

Un anciano se arrodilló en la vereda de una parada de buses, extendió las manos, bajó la cabeza y rezó. No pedía limosna, pedía vender sus palomitas de maíz. El video fue grabado, subido a las redes y en cuestión de horas se volvió viral.

El protagonista es Don Pastor Dos Santos de 75 años, quien todos los días vende palomitas de maíz en el semáforo de la Avenida Américo Pico y Von Poleski de Villa Elisa, en Paraguay.

El abuelo vive con su hija en el barrio Mbocajaty de Ñemby en Paraguay, y desde hace cinco años decidió salir a trabajar para no quedarse sin hacer nada en la casa. "No me gusta molestar ni estar sin hacer nada", contó al periódico paraguayo Extra.

Uno de sus nietos es quien le prepara todas las palomitas de maíz, las carga en las bolsitas y las coloca en la bandeja. A las 14:00 hs, Don Pastor sale de su casa. Camina cerca de media hora hasta llegar al costado de la Comisaría 13ª.

Pero antes vender, hace algo que para él es sagrado. Se arrodilla ahí mismo, en la vereda, sin importarle las miradas. Reza en silencio y le pide a Dios que le ayude a vender todo. "Siempre hago eso", aseguró. La diferencia es que esta vez alguien lo grabó sin que él se dé cuenta y su fe recorrió las redes.

Para Don Pastor no hay show ni actuación. Dice que rezar es parte de su vida y que sin eso no empieza el día. Incluso deja un consejo a otros vendedores: "Que recen también, Dios siempre mira y ayuda".

Después de la oración, recién comienza la venta. Se queda hasta terminar todo, algunos días hasta las 18:00, otras veces hasta las 19:00.

La viralización llegó hasta el intendente de Villa Elisa, quien fue a visitarlo a su casa. El jefe comunal no llegó con las manos vacías, sino con una canasta de regalos y se interesó por su situación.

Don Pastor no desaprovechó la visita y le pidió un documento para poder trabajar tranquilo en ese semáforo, ya que no siempre la pasa bien. Estigarribia le dijo que vaya junto a él a la Municipalidad para ayudarle.

"Siempre hay maldad, algunos vendedores son malos conmigo. Algunos se enojan porque la gente me da su ayuda, pero eso nace de la gente, no es mi culpa", dijo el abuelito, que se robó el corazón de muchos.

Don Pastor tiene dos hijas, quienes ya le regalaron algunos nietos.

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Fuente: extra.com.py