Agricultor cansado crea trampa ingeniosa contra invasores

Una pareja de agricultores había construido su vida entera en el campo, lejos del ruido citadino. Sin hijos ni apegos a la modernidad, encontraban paz en el aislamiento de su granja. El pueblo respetaba su privacidad y la mayoría olvidaba que existían en ese rincón apartado, alejado de los ojos públicos.
La tranquilidad se rompió cuando una gran cadena comercial se instaló cerca del terreno. Lo primero fueron los anuncios llamativos en color naranja que aparecieron por todas partes: en los buzones, en las calles, prometiendo una gran inauguración. Eli observó con indiferencia cómo la publicidad invadía su espacio, sin saber que esto sería solo el comienzo de mayores problemas.