Agricultor cansado crea trampa ingeniosa contra invasores

Margaret llevaba tiempo pensando en las posibilidades que traería una gran tienda a la zona. Había visto el anuncio y no pudo resistir la tentación de comentarlo. Le mostró a Eli un folleto publicitario sobre la mesa, explicándole que podrían ahorrarse los agotadores viajes hasta la ciudad si ese lugar ofrecía realmente todo lo que prometía: desde alimentos básicos hasta herramientas y plantas de jardín.
Eli recibió la noticia con dudas, pero la curiosidad terminó ganando. Cuando finalmente se inauguró el establecimiento, decidieron acercarse en la camioneta para verlo con sus propios ojos. Lo que encontraron fue un edificio descomunal de paredes grises y austeras, rodeado de innumerables espacios de estacionamiento que se extendían en todas direcciones. Al entrar, todo cambió: el lugar bullía de actividad, brillaba con luces artificiales y estaba abarrotado de personas llegadas desde diferentes puntos de la región.